El salmón en Alta, Cabo Bretón y nuestra situación

Alta

Municipio septentrional de la provincia de Finnmark, Noruega, enclavado en el fiordo de Alta, donde desemboca el río de mismo nombre. El río Altaelva ha formado uno de los cañones más grandes de Europa, en su curso desde la meseta hasta el fiordo. El cielo limpio casi perpetuo de Alta fue la razón por la que la ciudad está señalada como un excelente lugar para estudiar las auroras boreales. En la zona, los veranos (17°c/max~9°c/min) son cortos, frescos y mayormente nublados y los inviernos (-5°c/max~-11°c/min) son largos, helados, nevados, ventosos y nublados.

El Altavassdraget está considerado como uno de los mejores ríos salmoneros del mundo y es conocido por sus grandes salmones. En el período 2003-2013 se capturaron anualmente un promedio de 3331 salmones, en 2014, se capturaron 11,2 toneladas de salmón, igualando la mala temporada de 1990 y en 2019, 15,4 toneladas de las que se liberó el 26%. Este río es un claro ejemplo de los efectos que produce el deterioro de la conectividad lineal en ecosistemas poblados por salmón del atlántico. El desarrollo de la energía hidroeléctrica en 1987, con la construcción de una presa (110m de altura) que fragmento el río, tuvo graves efectos negativos en la población de salmón en los 5 km superiores del tramo más cercano a la presa. Como alternativa al cierre de la pesca en el tramo superior, se realizó la captura y liberación voluntaria desde 1997. Este cambio en la estrategia de pesca ha sido sugerido como un factor importante para el aumento de diez veces en el número de reproductoras, de aproximadamente 10-25 en 1996-1997 a unos 150-250 después de 2005. Otros factores importantes a tener presentes son los rangos de temperatura del agua que durante la temporada de pesca raras veces sobrepasan los 14,5 ° C y la óptima calidad de las aguas.

Las densidades de juveniles y las capturas de ejemplares adultos fueron objeto de seguimiento en el río desde 1980-1981. La evolución y los efectos de la ruptura en la conectividad, asociados a las variaciones de flujo producidos por la generación de energía electromotriz alteraron las densidades estimadas de alevines. El número de parejas en desove se contó a lo largo del río de 1996 a 2005, el número anual de fresas se correlacionó con las capturas de salmones multi-invierno (predominantemente hembras). En la zona superior (5 km), justo aguas abajo de la salida de la central eléctrica, las densidades de juveniles se redujeron en un 80% comparándolas con los niveles previos a la fracturación del ecosistema alcanzando mínimos entre 1992-1996. A esta situación le siguió una recuperación parcial durante 1997–2005, aunque no del todo equiparable a los niveles previos a la modificación en la conectividad. En contraste, la tendencia general en la parte media del río (pesca extractiva mayoritariamente) fue un aumento lineal en las densidades de juveniles durante 1981-2005. La disminución de alevines en la sección superior fue seguida posteriormente por una reducción de las capturas de salmón adulto en esta zona del río. Los números relativos de juveniles en la zona próxima al aprovechamiento hidráulico se redujeron hasta en un 75%, de 1991 en adelante. El desove y el reclutamiento aumentaron en los años (1997-2005), probablemente debido a la introducción del C&S en la zona superior y, al aumento progresivo en los retornos de salmón observados en la zona media de la cuenca. Pero, la producción de alevines en la sección superior siguió siendo reducida en comparación con la parte media del río. La disminución de la densidad de juveniles de salmón en la sección superior probablemente fue causada por varios factores, de los cuales, la mortalidad por variaciones bruscas de nivel y el aumento de la mortalidad invernal debido a cambios en las condiciones ambientales, pueden ser los más importantes. El aprovechamiento hidroeléctrico provocó una reducción considerable en el número de ejemplares de salmón en los tramos superiores, pero no afectó negativamente a las poblaciones aguas abajo. Diferentes estudios ilustran que perturbaciones ambientales aparentemente pequeñas pueden causar grandes cambios en la abundancia del salmón del Atlántico.

Noruega es un país que no ha implantado el C&S como herramienta de gestión en sus pesquerías, en 2019 se liberó el 20% del total de las capturas registradas en el país. Cerca del 90% de ejemplares liberados provienen de 5 ríos que suelen ser frecuentados por pescadores foráneos. En el sur del país se aplican protocolos de aguas cálidas para preservar a los ejemplares de los efectos secundarios producidos por los eventos de C&S.

Île du Cap-Breton

La isla de Cabo Bretón es una extensa isla de Nueva Escocia, en la costa atlántica de Canadá. La evidencia geológica sugiere que al menos parte de la isla estuvo unida a las actuales Escocia y Noruega, ahora separadas por millones de años de tectónica de placas. El clima se caracteriza por los veranos suaves a menudo agradablemente cálidos (21°c/max~9°c/min), e inviernos fríos (-4°c/max~-14°c/min), aunque la proximidad al océano Atlántico y a la corriente del golfo modera el frío extremo del invierno que se encuentra en el continente, especialmente en el lado este que se enfrenta al Atlántico.

Son innumerables los ríos y arroyos que desembocan en el estuario del lago Bras d’Or y en las costas del golfo de San Lorenzo y el Atlántico. Destacan los sistemas del río Margaree y del río Mira, conocidos mundialmente por la pesca del salmón entre los aficionados del C&S y sobre manera por la espectacular pesca en superficie que se efectúa en sus aguas. En la actualidad las pesquerías de salmón del Atlántico al oriente del Cabo Bretón están gestionadas bajo una estricta Ley de pesca. Sólo unos pocos permisos de retención se asignan en la zona a los aborígenes destinados a la alimentación, ceremonias y eventos sociales. La pesca recreativa se permite exclusivamente en la modalidad de C&S en aquellos ríos que mantienen stocks “estables” en los períodos de agua fría, cuando las temperaturas del agua suben se aplican estrictos protocolos de aguas cálidas. El límite diario de captura y liberación en cualquier combinación de añal o salmón son dos ejemplares para la zona este. Todas las pesquerías comerciales de las tierras orientales actualmente permanecen cerradas. El hábitat está protegido por disposiciones de protección de la Ley de pesca.

El estado de la población de salmones del Cabo Bretón se ha reducido un 29% en los últimos tres ciclos de la especie, tomando como base de referencia 5 ríos índice, en la zona este está constatada la presencia del Salmón del Atlántico en 46 ríos. El Departamento de Pesca y Océanos (DFO) y el Departamento de Medio Ambiente (DOE) están avanzando en la clasificación del salmón del Atlántico del Cabo Bretón Oriental como una especie en peligro de extinción según el programa 1 de la Ley de Especies en Riesgo (SARA). Esto pondrá fin a la captura y liberación de salmón del Atlántico y, también podría resultar en la prohibición de la pesca con caña en cualquier agua frecuentada por la especie que, incluye 46 ríos y arroyos. La presión adicional sobre las poblaciones de salmón de la costa oeste será significativa. La Ley de Especies en Riesgo Canadiense SARA http://laws.justice.gc.ca/eng/acts/S-15.3/ contiene prohibiciones contra la matanza, daño, hostigamiento, captura, toma, posesión, recolección, compra, venta o comercio de individuos de especies en peligro, amenazadas y extirpadas enumeradas en el Anexo 1 de la Ley. También contiene una prohibición contra el daño o la destrucción de sus residencias (por ejemplo, nidos o hábitat), “32. (1) Ninguna persona podrá matar, dañar, acosar o capturar a un individuo de una especie de vida silvestre que esté incluida en la lista de especies extirpadas, en peligro de extinción o amenazadas”.

 

Nuestra situación

Teniendo claro y presente que nunca ha habido un ejemplo de especies que se hayan extinguido por una sola razón y situándonos dentro del contexto actual, que rodea a nuestros ecosistemas, donde la proactividad brilla por su ausencia. Sin olvidarnos de los gestores del recurso que no tienen la voluntad para tomar el control e intentar revertir la situación, ni tampoco se fijan en los países que están cosechando buenos resultados. Incluso el discurso cansino de determinados colectivos autodenominados pescadores-conservacionistas deslocaliza la atención de los verdaderos problemas que colapsan las poblaciones, reacomodándose con su sermón para salir beneficiados del chance. Culpando y queriendo retratar que la mayoría de los males son fruto de la modalidad extractiva, las repoblaciones y las Asociaciones de Pescadores que no comulgan con su discurso.

Partiendo sobre la escasa existencia de actividades equiparables a un evento de captura y posterior liberación, dónde se suele extraer generalmente al ejemplar de su medio sometiéndolo al estrés que esta acción conlleva y teniendo en cuenta la premisa de que las comparaciones son odiosas. Podemos aplicar el mismo rasero a un arte que despierta posturas muy enfrentadas como en la situación que nos atañe. La tauromaquia, obviando la gran disparidad entre ambas acciones y si suprimiésemos el tercio de varas y la suerte suprema, las banderillas podríamos equipararlas al anzuelado. Pero para que no puedan utilizarlo de argumento los activistas “anti-tauromaquia sin muerte”, sacando de contexto esta suerte y llevándola al argot de la pesca les suprimiremos “la muerte” (aleta de sujeción) a las banderillas para que el resultado de la acción sean unos simples pinchazos inocuos sobre el ejemplar y así, estaremos ante la nueva tauromaquia-conservacionista. Por mucho que les cueste reconocerlo la coletilla «sin muerte” lleva asociados unos factores que en mayor o menor medida acarrean secuelas a los ejemplares derivadas de la propia acción de pesca.

Son evidentes las limitaciones de la mencionada modalidad cuando se efectúa sobre el salmón del atlántico en los ecosistemas más meridionales. Países como la mencionada Canadá, Francia, Dinamarca, Noruega y algún que otro ecosistema del Reino Unido estatuyen de forma clara y precisa su práctica. Pero aquí, parece ser una modalidad diferente, o por lo menos, así lo exponen determinados activistas “pro-pesca sin muerte” que no censuran su práctica durante la última quincena de julio, y sí solicitan por activa y pasiva que se prohíba la modalidad tradicional. Sus intenciones de criminalizar a la actividad extractiva a sabiendas de la realidad de nuestros ecosistemas y obviando los episodios ocurridos en 2017, refleja su maldad. No hay trabajos centrados en el salmón del Atlántico que exponga de forma evidente que la pesca recreativa extractiva sostenible, de acorde a los stocks residentes, pueda tomarse como el foco principal de la decadencia de la especie. Teniendo claro que nuestros ecosistemas no poseen la calidad de las aguas del río Alta, sin obviar las medidas propuestas para el Cabo Bretón, es una injuria tildar la acción del C&S de conservacionismo. ¿La solución pasa por prohibir el ejercicio de la pesca recreativa o en su defecto implantar la “pesca sin muerte” ?, evidentemente no. ¿Están nuestros ecosistemas actualmente en condiciones óptimas para albergar las poblaciones de antaño, sus capacidades de carga, la calidad de las aguas y los caudales actuales son idóneos? ¿Las poblaciones actuales de cormoranes son asumibles para la correcta biodiversidad?, ¿estamos ante una especie autóctona de nuestros ecosistemas fluviales?

Cada cual que obtenga sus conclusiones. Pero numerosos ríos nacionales y tramos similares a los de la parte superior del río Altaelva llevan años vedados y las poblaciones de salmón no se recuperan. El ejemplo del Alta es la excepción que rompe la inercia del C&S.

Pelayo Melón