POLICÍA AUTONÓMICA Y SEPRONA INSPECCIONAN LAS AGUAS DE LOS RÍOS DE TOURO A SU PASO POR LA MINA

Cada vez son más los episodios de desbordamientos y vertidos relacionados con la mina de Touro, mientras que el alcalde, Ignacio Codesido, lleva 30 años mirando hacia otro lado y siendo cómplice de los presuntos delitos medioambientales de la minera en el municipio.

La Plataforma Vecinal Mina Touro – O Pino NON se ve en el deber de denunciar públicamente, una vez más, la persistencia de la potencial contaminación en distintos puntos del entorno de la mina de Touro, pese a que el alcalde de Touro reconoce que existe, así como la pasividad al respecto de los poderes públicos competentes.

Este mediodía, el arroyo Pucheiras, a su paso por la aldea de Arinteiro procedente de la mina, además de su ya habitual color blanquecino, discurría con un caudal más abundante de lo normal, sobre todo teniendo en cuenta que hace días que no llueve. Asimismo, sus aguas desprendían un fuerte olor. Por si ello no fuera suficiente, metros más abajo, a la altura de la iglesia parroquial de Loxo, el arroyo iba totalmente desbordado. Avisados los servicios de emergencias por varios vecinos, se personaron en el lugar agentes de Seprona y Policía Autonómica que, tras tomar muestras de las aguas, se dirigieron a la mina a proseguir con la investigación.

El Pucheiras no es el único afluente del Ulla afectado por la actividad de Cobre San Rafael, pues el arroyo Portapego, a su paso por el núcleo urbano de Fonte – Díaz, sigue llevando el mismo color anaranjado por la hiperacidez con la que baja de la mina. Al igual que la balsa de Bama sigue aún vertiendo hacia el río Brandelos, después de múltiples denuncias sin que se tomaran medidas para evitarlo.

Como viene siendo la tónica habitual, tienen que ser los vecinos quienes den la voz de alarma y quienes actúen sobre estos hechos, mientras que el alcalde de Touro, Ignacio Codesido, lleva 30 años mirando hacia otro lado y siendo cómplice de los presuntos delitos medioambientales en los que la promotora de la mina de cobre incurre constantemente. En una reciente entrevista, que parece una tomadura de pelo a las vecinas y vecinos de Touro, Codesido no solo demuestra una vez más velar por los intereses de la promotora de la mina, promocionando las parcelas del polígono de su propiedad, sino que parece dar por sentado que la Xunta va a aprobar el proyecto de explotación minera. Tal como reflejan sus palabras, la contaminación y la grave situación en la que quedarían vecinos de lugares como Arinteiro, con dos enormes balsas de lodos con muros de contención de 3 kilómetros de perímetro a menos de 200 metros de sus casas, si la mina llegara a abrir, no le quitan el sueño, así como tampoco parecen preocuparle los empleos que se podrían destruir en el municipio por incompatibles con la actividad minera y por la pérdida de base territorial por la expropiación que tendría que llevarse a cabo, pues es necesario recordar que la mitad de los terrenos sobre los que está proyectada la explotación de cobre a cielo abierto no son de la promotora, sino de los vecinos y vecinas.

También habla el regidor municipal de la autoridad del ayuntamiento “para que la empresa cumpla los compromisos con Touro. No se puede llegar, arrasar y marchar”. Las últimas noticias conocidas al respecto son que no hay acuerdo firmado de ningún tipo en el que Cobre San Rafael adquiera alguna obligación con el ayuntamiento, por lo que resulta complicado imaginar qué mecanismos va a emplear Codesido para exigirle posibles responsabilidades a la empresa llegado el momento. Así como tampoco se entiende su insistencia en que “tienen que restaurar los daños que dejó la anterior explotación minera”, cuando sabe, o debería saber, que el Proyecto Touro no contempla siquiera actuaciones sobre la balsa de Angumil o sobre el arroyo Portapego. ¿Cómo piensa exigir el cumplimiento de la ley si a día de hoy, siendo conocedor de la situación, no lo hace? Es difícil saber si el alcalde no se entera de lo que pasa en su municipio o se hace el despistado. Su mayor preocupación parece, sin duda, revalidar la mayoría absoluta en las próximas elecciones municipales de mayo, para poder seguir haciéndole de escudo a la minería destructiva en el ayuntamiento durante otros cuatro años.

Cuando ayer se hizo un año de la primera movilización contra el nuevo proyecto minero de Touro y O Pino, en el que más de 2500 personas y medio centenar de tractores salieron a la calle en Touro, en una marcha sin precedentes en la comarca de Arzúa, la situación poco parece haber cambiado desde que en agosto de 2017 había salido publicado el proyecto en el DOG. A día de hoy, la Xunta de Galicia sigue poniendo trabas en el acceso a la documentación del expediente, incumpliendo los deberes de transparencia y conculcando el derecho de acceso a la información de los ciudadanos que así lo tienen reconocido. Y sigue alargando los plazos de resolución del procedimiento, posponiendo la decisión sobre el futuro de Touro y O Pino presumiblemente de manera electoralista.