Miñocas, ninfas y democracia

La democracia representativa pasa por ser la definición misma de nuestro modelo político. El fundamento explícito o implícito de las prácticas políticas se concentra en los agentes políticos, los militantes, representantes y los ciudadanos. En cambio, aquí en Galicia, si extrapolamos este modelo a los diferentes Comités Provinciales de Pesca, observamos que los representantes en lugar de abogar por un modelo democrático transversal se decantan por una fórmula dictatorial. Donde las propuestas sugeridas intentan dilapidar de una vez por todas la incómoda modalidad practicada por una mayoría abrumadora.

La Consellería de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda posee la legítima potestad de estatuir las leyes necesarias para regular el ejercicio de la pesca fluvial. Por ello deben ser imparciales y consecuentes con la realidad, e implantar las medidas necesarias para preservar la biodiversidad sin perjuicios hacia la mayoría de los aficionados. Teniendo muy presente el agravio comparativo entre las diferentes modalidades. Dotándolas y dándoles las mismas posibilidades para el ejercicio y desenvolvimiento, desoyendo las voces críticas de algunos asesores, que aunque sean los mejores del mundo en su especialidad, sobre democracia, igualdad y respeto poco o nada denotan saber o importarles. Sus materiales propagandísticos inundan las redes sociales y medios de comunicación para hacernos ver y creer que su modalidad puede y debe considerarse como conservación. Induciendo al apoyo de la sociedad y mostrándoles exclusivamente las bondades y ocultando el resto. En nuestra vecina Castilla y León la implantación del modelo de gestión llevó asociado que más del 70% de los establecimientos especializados hayan tenido que bajar la persiana para que una minoría selecta y sectaria disfrute en exclusividad.

Exponen sobre su modelo de entender este deporte que sirve para conservar, fortalecer y recuperar las mermadas poblaciones de salmónidos residentes en nuestros cauces. Es sabido que el efecto esperado por esta modalidad puede verse truncado por diferentes condicionantes, y que el paso de los años suele llevar asociado el posible colapso poblacional. Truncando así las mejoras observadas en los comienzos y reflejando que esos aumentos de individuos iniciales pueden no gozar de continuidad en largos períodos de tiempo, abocando a una homogeneidad en las poblaciones y volviéndolas más vulnerables ante posibles alteraciones. Fijándonos aquí en nuestra Galicia podemos enumerar varios ejemplos donde esta modalidad ha fracasado estrepitosamente, dejando en evidencia que no es, ni será, la solución a todos los problemas. Como tampoco lo será expulsar y privar a una mayoría aplastante de su afición. Las lagunas de la mencionada práctica no se encuentran bien documentadas, pero en su defecto, lo que está bien claro y maquillado con la licencia interautonómica es el brutal retroceso en el número de licencias expedidas en nuestra vecina C y L. Es evidente el poco gancho que posee esta práctica entre la mayoría de los aficionados, y de consumarse su implantación supondría el fin de parte de nuestra cultura y tradición más arraigada «na nosa terra».

La Miñoca y la pesca extractiva son dos de los argumentos más empleados en los discursos dañinos y mal intencionados. Catalogadas como armas de destrucción masiva y principales causantes de la decadencia y retroceso de poblaciones de sus «amigos» los salmónidos. A los cuales, las heridas, el estrés y las secuelas producidas por su práctica poco a nada les preocupan. Sobre la gran efectividad y la creciente utilización de los famosos perdigones “ninfas» no comentan ni exponen nada. Es un secreto a voces que este cebo confeccionado es mucho más efectivo que cualquier cebo natural, y que los ejemplares sucumben a su efectividad con mayor facilidad. Seguramente ese arte en manos de deportista sin escrúpulos tenga peores consecuencias sobre las poblaciones fluviales que cualquier tipo de cebo natural. Un control claro y bien delimitado sobre las ninfas podría reflejar posibles actuaciones en post de preservar o disminuir la presión sobre los ejemplares. Medida que al no ser efectuada sobre un cebo menos actual, poco o nada repercutirá sobre nuestra cultura y tradición. Incluso en nuestra

cercana Cantabria ya está prohibida su utilización como medida de conservación ante la gran efectividad del mencionado cebo artificial.

Apelando a una toma de decisiones democrática, y si las comparativas de ocupación de cotos no son lo suficientemente claras para ver que, una minoría pretende imponerse a una abrumadora mayoría con la complicidad de nuestras instituciones. Si lo trasladásemos a la política nos encontraríamos con lo más parecido a un golpe de estado para implantar un régimen dictatorial sobre la pesca. La Consellería de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda no puede ser cómplice de tal actuación, para actuar de forma transparente deberían articular un referéndum consultivo vinculante sobre las artes y cebos a emplear en las venideras normativas. O en su defecto, enviar una encuesta a todos los pescadores con licencia en Galicia. Para así poder tener una imagen global y no tan sesgada sobre la opinión del colectivo y actuar de forma más democrática para tipificar las artes permitidas durante el ejercicio de la pesca en 2021.