UN CAMPEÓN DEL MUNDO, ADEMÁS DE SERLO TIENE QUE PARECERLO

Senén Paz

Permítame iniciar este escrito expresando Sr. Arcay, D. David, mi más sincera felicitación por sus reiterados éxitos de pesca, que cobran un elevado valor al tratarse de una persona joven de gran proyección internacional y además gallego, nacionalidad de comparto con Vd., aunque mucho me temo que es lo único, al margen de nuestra afición por la pesca. La realidad es que yo sabía de su existencia y de sus cualidades como pescador (a través de algún vídeo) hace ya algunos años, pero fue este año cuando las circunstancias nos han acercado por el super cansino tema de las modalidades de pesca en donde, incluso, y por una decisión de La Voz de Galicia, compartimos página de periódico. Pero lo cierto es que, al margen de las ya apuntadas cualidades, Vd. me decepciona profundamente y trataré de explicarle mis razones.

En primer lugar, por su visión excluyente de la pesca tradicional, que por cierto tanto Vd. como muchos pescadores afines, tratan menoscabar el significado de este importante adjetivo, que según María Moliner se aplica a “personas que mantienen tradiciones, costumbres e ideas del pasado”, que en nuestro colectivo siempre ha significado lo mismo: traernos peces para casa. Verá, hay una notoria diferencia entre permitir y prohibir y Vds., los pescadores no tradicionales o si lo prefiere colectivo que practica la deliberadamente acuñada “pesca sin muerte”, quieren dejarnos sin pescar para tener más espacio en donde nadie les extraiga peces. Esto es lo que están haciendo a lo largo y ancho de la geografía española y sin la menor indulgencia dejando, eso sí, las migajas fluviales para consolar a pescadores mayores y/o de bajo nivel socio-cultural, según su criterio del conocimiento. En Galicia y hasta donde yo sé en España entera, no existe la obligación de guardar los peces, se pueden devolver cuando se quiera y a esto se le llama permitir. Contrariamente Vd. pretende que no traigamos peces a casa y a eso se le llama prohibir. En el artículo suyo, cuando compartimos página, dice que hay sitio para todos y ojalá le pudiese creer, pero desafortunadamente el hecho experimental no es ese, nos dejan sin pescar y listo.

El pasado viernes día 5 de este mes, me pasaron una entrevista, a propósito de la normativa de pesca en Galicia para la temporada 2021, que le han hecho en un programa titulado “Rio de la Vida”. Este título está inspirado, supongo, en la preciosa película del mismo título, en donde por cierto se traen las truchas para casa y le dan gracias al Creador por ello……… ¡no me extraña que con esa pesca se pierda hasta la fe! Voy a dedicarle unas líneas a hacer un somero análisis de su entrevista asumiendo que Vd. conoce y usa el efecto que tienen las palabras de un líder sobre sus seguidores porque diga la verdad o mienta la mayor parte le creerán (si excluyo este supuesto creo que Vd. quedaría en un mal lugar). En la entrevista empieza por decir que Galicia podría ser un número uno a nivel mundial en pesca (lo que nunca ha sido ni de lejos), si se implantase la pesca sin muerte, afirmación en la que colabora efusivamente el locutor (que acto seguido dice que “mantuve una conversación online con la Presidenta de la Xunta”….). Su afirmación, Sr. Arcay, es un monumental disparate que no se apoya nada más que en un deseo de dejar sin pescar a todo hijo de vecino que no practique su modalidad. Mire David, estas cosas hay que apoyarlas con datos o no tienen valor alguno: biológicos, físico-químicos, estadísticos, socio-económicos, sin olvidar los consumos energéticos, población, polución, etc. Le pondré tres ejemplos determinantes en la vida de todo el reino animal. En 1950 había unos 2.500 millones de personas sobre la faz de este planeta, ahora hay casi 8.000, desde 1960 el dióxido de carbono aumentó en un 30%, acarreando un incremento de la temperatura del planeta de forma continua e incontrolada y el consumo energético se multiplicó por 2.5 desde 1990.

Pretender un retorno al mundo de la abundancia a golpe de pesca sin muerte es de una presunción incalificable. No obstante patente la idea, envíensela a Bruselas que seguramente tendrá la acogida que se merece. Acto seguido Vd. dice “yo he viajado por todo el mundo, lo he visto todo y el pilar de todo el mundo es la pesca sin muerte”, ahí queda eso y Vd. tan pancho. No entro en esto porque no hay por donde meterle mano sin dejarlo a Vd. fuera de contexto, pero no se queje de determinadas críticas, es Vd. el autor Sr. Arcay.

En la citada entrevista Vd. llegó a decir: que Asturias y Galicia están a la cola del mundo, lo cual es mentira Sr. Arcay. Las reglas de juego para este deporte son similares a Cantabria, País Vasco y Vd. no es nadie para colocar a nuestras tierras a la cola solo porque no pescamos como a Vd. le gustaría. Además, en muchos países de todo ese mundo que Vd. dice conocer se pesca simultáneamente con captura y suelta (el irracional nombre de pesca sin muerte es un invento al que Vds. se agarran efusivamente) y de forma tradicional, algo que Vd. sabe, pero niega. Su frase solo revela un desagradecimiento absoluto hacia esta tierra, sus habitantes, sus tradiciones y sus instituciones. Tampoco olvido a las autoridades medioambientales que Vd. ningunea por no haber aceptado sus propuestas que incluían liquidarnos cuatro días a la semana sin practicar este deporte, eliminando además el cebo natural a partir del primero de mayo. Esto no es de un buen deportista Sr. Arcay, por muy campeón del mundo que sea.

Tengo muchos tipos de actividades, pero hay dos que destacan por encima del resto: la pesca y la investigación y Vd. pretende dejarme sin el 50%. En la citada entrevista Vd. promete seguir trabajando por la pesca sin muerte en Galicia y me parece muy bien, pero le aseguro que yo haré lo mismo por la modalidad que practico y por esos miles de gallegos y asturianos que no están de acuerdo con Vd. y que no desearía que terminasen en casa sin poder practicar el deporte de toda una vida. Es cierto que mi recorrido vital es, en buena lógica, mucho menor que el suyo (que le deseo sea largo y saludable), pero si la solución pasa por venderle el alma al diablo, contactaré con Lucifer para ajustar el precio y poder seguir oponiéndome a sus planteamientos de aquí a la eternidad.