La reapertura de las Minas de Touro une a un gran número de Asociaciones y vecinos de la zona que están realizando un duro trabajo de alegaciones, nos advierten de las posibles consecuencias y nos recuerdan que aún estamos sufriendo vertidos de los antiguos trabajos realizados en la Mina de Touro.

Las corrientes fluviales han sido uno de los primeros y más importantes ambientes alterados por la influencia humana. Los metales transportados hacia el agua de los ríos y sus sedimentos han alterado los estuarios de tal manera que se han contaminado muchos sistemas costeros. Es conocido que las aguas dulces de los ríos Tambre, Lérez y Oitavén, que desembocan en las mayores rías (Muros, Pontevedra y Vigo, respectivamente), no están contaminadas por metales. Sin embargo, ese no es el caso del Río Ulla, cuyo aporte es el principal de agua continental a la más grande de las rías gallegas: Arousa. En ella se ha encontrado contaminación de sedimentos por metales.

El sistema costero está constituido por dos compartimientos adyacentes: la ría de Arousa y el Río Ulla. La actividad industrial en las riveras del estuario también es una de las piezas de la contaminación del mismo.

Al Río Sar, uno de los grandes afluentes del Ulla, vierte la planta de tratamiento primario de los residuos urbanos de Padrón y, aguas arriba, otra de Santiago de Compostela, la cual degrada la calidad de sus aguas, y ya en la parte media de la cuenca del Ulla está la Mina de Cobre de Touro que explotó mena de calcopirita desde 1975 hasta 1986, principal responsable de la acumulación y transporte de materiales contaminantes a la ría. Las concentraciones de metales en el sedimento del estuario del Ulla, variaron a lo largo de los años, pero en todas las pruebas realizadas se han podido verificar niveles anómalos de Cromo, Cobre y Níquel, así como valores bajos de PH. Aun así, sabemos que el 65% del agua del Ulla presenta una buena calidad, el 25% una calidad aceptable, pero con evidencias de contaminación, el 5% una calidad dudosa y el 5% restante tiene una calidad crítica. Los peores datos se obtuvieron en los ríos Brandelos y Lañas (Ambos de Touro, y afluentes directos del Ulla). El estudio revela que la baja calidad biológica de sus caudales se puede ligar de manera directa a infiltraciones de estas minas. En ciertos tramos de estos afluentes, existen concentraciones muy superiores al umbral máximo permitido por la legislación de la CEE. A partir de los resultados anteriores, se ha evaluado la aptitud de las aguas para diferentes usos, y la acidez del agua induce ineptitud para actividades recreativas, vida piscícola, organismos de vida libre, usos agrícolas y abastecimiento (no admiten potabilización) en un amplio número de muestras.

Llegados a este punto, y dado que la Mina de Touro cesó su explotación en el año 1986, es preocupante seguir viendo una amplia superficie cubierta por escombreras, zonas de corta, labores e infraestructura, que no han sido restauradas en su totalidad, ejerciendo un impacto negativo en su área de influencia. Tanto es así que los estudios realizados confirman que afecta directa y negativamente sobre el ecosistema del Río Ulla, sus afluentes y la Ría de Arousa.

Atalaya Mining, empresa matriz de Atalaya Riotinto Minera, la multinacional que explotó en el pasado la mina de Touro, ha presentado un megaproyecto de reapertura de la mina. Este megaproyecto, convertiría el yacimiento Coruñés en el más grande de Europa en la producción de cobre. De nuevo el mayor impacto, lo ocasionarían los drenajes ácidos de la actividad minera, así como la gigantesca escombrera que crearía la extracción de cobre.

A modo de conclusión, y vistas las consecuencias que a día de hoy siguen sufriendo nuestros ríos estando la explotación cerrada, podemos deducir, que, de producirse la reapertura, peligra gravemente la vida de las especies autóctonas de nuestras cuencas (Principalmente Salmónidos y Ciprínidos por proximidad) sumado a los problemas ya existentes con las variaciones de caudal realizados por las estaciones hidroeléctricas que desde hace unos años rompen el esquema del río.