Texto: Pelayo Melón

Todos los organismos en agua dulce establecen requisitos para la calidad del agua. Mientras que algunos sobrevivirán durante una amplia gama de diferentes tipos de agua (especies tolerantes), otros grupos imponen estrictas exigencias (especies sensibles). El Salmón del Atlántico es un claro ejemplo de especie poco permisiva ante muchos contaminantes y no se deben transferir al salmón los valores límite específicos requeridos relacionados con la tolerancia para otras especies, aunque no difiere sustancialmente de otros organismos de agua dulce en este aspecto.

La calidad del agua en los ríos estará vinculada a una serie de factores que incluyen la geología en el área de captación, la precipitación y su intensidad, zona climática, temperatura, grado de contaminación local y contaminación del aire a larga distancia. Los ríos Ibéricos con presencia de salmón poseen de forma natural químicas del agua que varían de alta alcalinidad (aguas duras) a baja alcalinidad (aguas blandas) en un marcado patrón de este a oeste. Esta variación en la composición química entre los cursos de agua tiene un efecto directo sobre la fuerza con la que un determinado contaminante, en función de su concentración, puede afectar a los salmones. Las aguas duras (normalmente altas concentraciones calcio) reducen las respuestas biológicas ante exposiciones a determinadas sustancias. Por lo tanto, la toxicidad puede percibirse como reducida; alternativamente, la respuesta puede fortalecerse en los cursos Ibéricos con aguas más blandas. La toxicidad para los metales variará, entre otras cosas, en función del pH y el carbono orgánico total (TOC). Asimismo, muchos contaminantes orgánicos sufrirán cambios en su composición química a lo largo del tiempo derivado de la compleja interacción entre los procesos químicos y biológicos. La calidad del agua que experimenta el salmón de forma individual dependerá de cómo interactúen todos los factores mencionados y de su variación en el espacio-tiempo. La toxicidad de un contaminante también evolucionara en función de la concentración y duración de la exposición(dosis), las respuestas biológicas también dependerán de qué etapa de la vida está expuesta.

 

Nutrientes

La fertilización excesiva ocurre cuando se agregan más nutrientes al agua de los que el curso logra transformar de manera normal. En primer lugar, esto conducirá a un aumento de la producción primaria, lo que dará base para una mayor ocurrencia de organismos en la masa de agua. La mayor presencia de nutrientes se asocia normalmente con las actividades agrícolas, EDAR urbanas o piscicultura y conlleva un aumento en fósforo y nitrógeno, así como de partículas y floraciones de algas. El incremento de estas sustancias aumentará los compuestos nitrogenados y no afectará automáticamente sobre la toxicidad del agua, sino que más bien puede contribuir a un deterioro progresivo asociado al excesivo consumo de oxígeno. Concentraciones de nitritos superiores a 0.01 mg/l dificultan de manera general el desarrollo de salmónidos y episodios que superan estos valores se producen con frecuencia, supuestamente, en los ecosistemas Ibéricos con presencia de salmón. Los estuarios y zonas bajas de los ríos suelen ser las zonas más propensas a sufrir altos niveles de eutrofización coincidiendo con una lenta regeneración de las masas de agua comparándolas con en el resto del ecosistema. Un claro ejemplo de los efectos de altas concentraciones de materia orgánica en las zonas de transición fueron los graves colapsos poblacionales observados en determinados ecosistemas de la Península de Jutlandia Occidental (Dinamarca) a comienzos del siglo XX.

Acidificación

Numerosas cepas de salmón en Europa y América del Norte se han extinguido y muchas otras poblaciones han colapsado afectadas por la lluvia ácida. Varios ecosistemas Ibéricos han padecido y pueden sufrir procesos de acidificación asociados a la lluvia ácida (https://www.investigacionyciencia.es/blogs/fisica-y-quimica/39/posts/la-lluvia-cida-hoy-13261), vertidos incontrolados o autorizados y por un prolongado empobrecimiento de los suelos (masa arbórea, cultivos en intensivo). La acidificación implica una reducción del pH, pero es el aumento de la movilización de metales, y especialmente el aluminio (Al) el que produce la toxicidad en el agua. El Al está presente de forma natural en los cursos de agua y es transportado por los mismo en una forma que no es nociva para los organismos acuáticos. Los suelos del noroccidente peninsular suelen tener un pH inferior a 5 (ácido) y un elevado porcentaje de aluminio de cambio (40-90%), viéndose reducida notablemente su capacidad de amortiguamiento ante posibles eventos puntuales de acidificación. Los efectos fisiológicos de exposiciones a bajo pH durante las etapas de vida en agua dulce del salmón Atlántico están bien documentados. La tolerancia al agua salada parece ser la propiedad del salmón que es más sensible, donde las concentraciones que tienen efectos apenas detectables en los peces de agua dulce pueden reducir la supervivencia en el mar. Noruega es el país con mayor experiencia en el manejo de poblaciones expuestas a los efectos de acidificación prolongada y tiene fijados estándares de calidad en función de las concentraciones branquiales de Al (peso seco). Para la etapa de esmoltificación concentraciones en las agallas de 15 µg Al/g implican una probable reducción en la supervivencia en el mar del 10%, mientras que una concentración branquial de 45 µg Al/g disminuirá la supervivencia en el océano entorno al 30%. La mortalidad observada en la fase de agua dulce solo ocurre cuando la concentración de Al-branquial excede aprox. 300 µg Al/g. Los alevines expuestos a estos episodios antes de la migración son más susceptible y más sensibles ante un estresor secundario en solución salina al reducirse su sistema inmunológico.

Cobre

Tercer metal más empleado en el mundo y uno de los contaminantes ambientales más omnipresentes debido a la variedad de factores antropogénicos que lo liberan al medio ambiente, incluyendo fundición, procesamiento de minerales, combustión de carbón, manufactura y tratamiento de aguas residuales domésticas. Los suelos básicos por lo general retienen Cu, mientras que los suelos ácidos lo lixivian. Las exposiciones a corto y largo plazo de Cu pueden afectar la supervivencia, el crecimiento, la reproducción y el olfato entre otros factores. Los efectos subletales generalmente ocurren después de las exposiciones a largo plazo pero, determinados impactos pueden concurrir ante concentraciones agudas siendo la osmorregulación el principal mecanismo alterado. Las perturbaciones producidas por exposiciones a Cu en algunas especies de peces están documentadas y, para el Salmo salar 2,3 µg/L ocasionaron comportamientos de evitación (Sprague, 1964a), reduciendo la extensión general y la diversidad del hábitat disponible. A lo largo de los años se han propuesto valores límite para fijar objetivos de calidad del agua, en el río Rin (1990) se marcó una concentración promedio de 1’3 µg/l(Cu disuelto) para la recuperación de las especies anádromas. Una nueva implementación actualizada de la Directiva Marco del Agua en Inglaterra y Gales (mayo 2014) fijó, para proteger el medio ambiente acuático, concentraciones de Cu biodisponible no superiores a 1µg/l. En cambio, uno de los reportes técnicos más completos para la protección de la vida acuática en agua dulce ante exposiciones al Cu se publicó por el Ministerio de Medio Ambiente y Estrategia de Cambio Climático de la Columbia Británica (2019). Donde, se establecen las guías tipo para concentraciones límite bajo diversas condiciones de agua, exponiendo variados escenarios para proporcionar estándares en función de las condiciones químicas de cada ecosistema individualmente (dureza, DOC, pH y °C).

Esguinado

La esmoltificación es la fase de vida en la que el salmón es más sensible ante muchos contaminantes y una reducida calidad del agua. Esta etapa es y ha sido considerada como una de los factores del colapso poblacional observado en muchas corrientes de agua. Determinados contaminantes pueden afectar directamente en los procesos fisiológicos de los ejemplares ocasionando reducciones en el crecimiento, limitaciones en la capacidad para sentir u oler los alimentos, detectar la presencia de depredadores o el fracaso de importantes procesos fisiológicos que con el tiempo conducen a la muerte. Altas concentraciones de una toxina pueden causar la muerte, bajas concentraciones de la toxina pueden causar el mismo efecto ecológico, pero afectando a posteriori sobre la probabilidad de supervivencia del individuo durante su emigración a aguas saladas. Durante esta crucial etapa de vida el salmón sufre una serie de cambios fisiológicos y de comportamiento en agua dulce, si una o más propiedades importantes para la futura supervivencia en el mar resultaran dañadas en este periodo limitarían significativamente la futura supervivencia en agua salada. La exposición del pez y la concurrencia de la respuesta ecológicamente importante(muerte) se produce con retrasado o separada en el espacio-tiempo. En tal caso, puede darse que la producción de smolts sea normal, pero a lo largo del tiempo se reducirá el número de salmones adultos que regresan ante una escasa probabilidad de supervivencia en agua salada. Por lo tanto, los criterios de calidad en los ecosistemas Ibéricos con presencia de salmón deberían estar vinculados tanto a la supervivencia del río (producción de smolt) como a la supervivencia para post smolt (calidad esguín), así como cualquier Plan de Manejo centrado en la especie. En las últimas décadas se han documentado importantes cuellos de botella relacionados con la supervivencia de alevines durante el cambio de medio asociados, principalmente, a deficiencias en la calidad del agua y la predación.

 

Un 50% más de alevines óptimos ingresando en el mar, es un 50% más de salmones adultos en los ríos.